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Some people have an angel on one shoulder and a devil on the other. Me, I've got a hat and a vest, Acid and Sour, Jazz and Tango.
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Hay dias que empiezan mal.

Días largos, pesados.

Días que empeoran.

Hay días en que, llegado un punto, sólo me apetece emborracharme, ignorar el mundo podrido de mi alrededor y lo podrido de por dentro.


Pero entonces puede pasar que decido no beber, y jugar una partida de póker.

Hay días que empiezan mal, y acaban triplicando la apuesta y rechazando a la chica orgullosa de su pecho.

Lo mejor ha sido ganar en el mano a mano en desventaja, contra un tipo convencido de jugar mejor que yo.


Es como escupirle a la cara a un mal día.

Esos días son los mejores.

Porque sí.

Son casi las dos de la mañana, entre semana, y mañana madrugo.

Debería ir a dormir.

Debería hacer los análisis que tengo pendientes para mañana.

Debería darme una ducha y meterme en la cama de una vez.



Pero no me da la gana.

Porque tengo a Miles Davis en el cuarto, una timba de póker en el salón, una chica orgullosa de sus pechos en la sila, dos amigos tras las cartas y un vaso de vino (se acabó el Martini) en la cocina.

[Porque tengo el pecho trastocado]

Pero, principalmente, porque no me da la gana.


Y es deliciosamente liberador.