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Some people have an angel on one shoulder and a devil on the other. Me, I've got a hat and a vest, Acid and Sour, Jazz and Tango.

Dulce irracionalidad (II)

Transliteración:

-Pero es que tú me gustabas desde hace tiempo, Tiznado. Ahora... Ya no lo sé.
-¿Y por qué no me lo dijiste en su momento?
-Te lo hice saber... Te mandaba señales...
-¿Señales como qué?
-Pues, cuando te saludaba... Te abrazaba.
-Sí. Y también abrazabas a Largo, a Chico Diez, a Quejas...
-Pero el tuyo era especial.
-¿Y cómo quieres que yo lo sepa, Chiquita?
-Ay... No sé...


(Nota: Los nombres propios han sido alterados para conservar el anonimato de los implicados. Era obvio, ¿No?)

Calienta pero no quema.

Había hace no mucho unas vitrocerámicas cuyo lema publicitario era: "Calienta pero no quema".


Chicos, alejáos de ese tipo de mujeres.

Horchata en las venas

Me pone enfermo la gente sin sangre. Esa gente que pasa de todo. Que nada les parece bien. Que nada les parece mal. Que toman una decisión cada doce domingos, y por llenar el cupo.
Esa gente que cree que lo tiene todo hecho por cambiar de ciudad o de horario de trabajo para verla más tiempo. "Eh, mira lo que he hecho por tí. Ahora tengo derecho a seguir siendo un idiota sin iniciativa, por lo menos hasta Octubre."

Es esa gente que no sabe si pedir el té rojo o verde, y lo piensa en voz alta mientras la camarera espera con la libreta en la mano.

Los que se mienten a sí mismos, no "ahora no, cuando llegue el momento", cegándose a que el momento es, ni más ni menos, cuando tú decides que sea. Pero eso es lo que les falta. Decisión.

Me irritan los que niegan la evidencia con un pasotismo capaz de enervar a un Xiaolin. Los que no reconocen su culpa, no por orgullo (y esto es importante), sino por no ser capaces de afrontarlo y subsanarlo. Por pura falta de determinación.

Y sus vidas bambolean como una vela muerta en un vendaval. Se arrastran. Celebran lo que les viene, se amargan por lo que no consiguen, y lloran por lo que se les va, sin pensar siquiera en tomar las riendas con fuerza e ir a por lo que desean. Sin hacer ningún esfuerzo más allá de alargar un poco la mano para ver si llegan, y concluir que es demasiado difícil.
Nah. Es más fácil dejarse llevar, sin pensar, sin decidir.

Curiosamente, son los mismos que se aferran como idiotas a lo que deberían dejar marchar. Tampoco tienen la fuerza suficiente para abrir los ojos y darse cuenta de ello.


Debilidad. Disfrazada de lo que sea, de romanticismo, de simpatía, de liderazgo, incluso de virilidad. Pero debilidad, en el fondo, en grado sumo.


Me pone enfermo.